La FIFA enfrenta una crisis interna por el proyecto financiero impulsado por Gianni Infantino para incorporar inversión privada a una nueva filial que concentraría las operaciones comerciales y de organización de sus principales torneos. Kevin Lamour, director de operaciones del organismo, acusó al presidente de ocultar información al personal durante el desarrollo de la propuesta.
Lamour, uno de los ejecutivos de mayor rango en la sede de Zúrich, sostuvo que los trabajadores de la FIFA conocieron el alcance del proyecto cuando la iniciativa ya se encontraba avanzada. El directivo calificó la propuesta como “el proyecto de una sola persona” y planteó que no debe continuar, aun cuando su posicionamiento pueda costarle el cargo.
FIFA pretende abrir una filial a inversionistas privados
El plan contempla crear FIFA Forward Enterprise, una empresa que administraría actividades comerciales y operativas relacionadas con los Mundiales varonil y femenil, además de otras competencias internacionales. La FIFA pretende vender hasta 20 por ciento de participación a inversionistas externos, bajo una valoración estimada de 20 mil millones de dólares.
La operación busca recaudar hasta 4 mil 200 millones de dólares y elevar de 8 a 20 millones de dólares los recursos disponibles para cada una de las 211 federaciones afiliadas. La FIFA asegura que conservaría el control mayoritario y que los inversionistas no tendrían facultades para decidir cómo se gobiernan o desarrollan los torneos.
Sin embargo, la falta de consultas previas provocó cuestionamientos sobre la transparencia, el manejo del patrimonio del futbol y la posible influencia de intereses privados. La inconformidad alcanzó al círculo cercano de Infantino con la renuncia de Carlos Cordeiro, asesor principal del presidente de la FIFA, quien negó haber participado en la elaboración del proyecto.
Confederaciones rechazan el proyecto de Infantino
La UEFA y sus 55 federaciones rechazaron de manera unánime la iniciativa y advirtieron que podrían retirarse de las competencias organizadas por la FIFA si el plan avanza. Concacaf y la Confederación Asiática de Futbol también expresaron su oposición, principalmente por la falta de transparencia y el plazo reducido para analizar la propuesta.
Infantino sostiene que la participación de cada federación será voluntaria y que el proyecto solo avanzará si obtiene el respaldo de la mayoría de las asociaciones y del Consejo de la FIFA. Las federaciones deberán definir su posición antes del 19 de septiembre.
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