Trump amenaza con bombardear infraestructura civil de Irán mientras aumentan los costos de la guerra

La amenaza estadounidense podría afectar servicios esenciales iraníes y vulnerar el derecho humanitario

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con destruir un puente o una central eléctrica de Irán por cada ataque contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, incluso si la infraestructura se encuentra dentro o cerca de Teherán. El mandatario difundió el ultimátum en su plataforma Truth Social, con lo que elevó nuevamente la presión militar contra la República Islámica.

La advertencia plantea una respuesta automática contra infraestructura habitualmente utilizada por la población civil, sin que Trump precisara si cada objetivo tendría una función militar. El Comité Internacional de la Cruz Roja establece que únicamente pueden atacarse instalaciones que contribuyan efectivamente a una acción militar y cuya destrucción ofrezca una ventaja concreta; además, prohíbe los ataques indiscriminados y desproporcionados.

La amenaza surgió después del debilitamiento del alto el fuego provisional entre Washington y Teherán y de nuevos intercambios de ataques en Medio Oriente. Sin embargo, la fórmula planteada por Trump —una instalación iraní por cada barco agredido— profundiza una lógica de represalia que podría trasladar el costo del conflicto a comunidades dependientes de puentes, electricidad y otros servicios básicos.

La escalada de Washington también golpea su economía

El estrecho de Ormuz mantiene una importancia decisiva para el suministro energético internacional. Durante el primer trimestre de 2026 transitaron por esta ruta aproximadamente 14.6 millones de barriles diarios de petróleo y productos derivados, de acuerdo con la Administración de Información Energética estadounidense. La prolongación de las hostilidades ha reducido los flujos comerciales y aumentado la volatilidad de los precios.

La intervención impulsada por Washington tampoco ha resultado gratuita para Estados Unidos. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, estimó que la guerra contra Irán ya costó 37 mil 500 millones de dólares, mientras legisladores estadounidenses cuestionaron la ausencia de una estrategia clara para terminar el conflicto. Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, también han muerto 18 militares estadounidenses.

Trump acudió a la base aérea de Dover para recibir los restos de cuatro soldados fallecidos, mientras su gobierno mantiene una política que combina ataques, ultimátums y escaso avance diplomático. La contradicción entre homenajear a las víctimas y ampliar las amenazas militares evidencia el costo humano de una estrategia estadounidense que continúa escalando el conflicto, con consecuencias para Irán, la región y la economía mundial.

Foto: Redes

Recuerda suscribirte a nuestro boletín

📲 https://bit.ly/3tgVlS0
💬 https://t.me/ciudadanomx