La polémica por una supuesta entrevista atribuida a Carlos Monsiváis terminó convertida en un nuevo escándalo mediático contra quienes intentaron usar la figura del cronista para golpear a Andrés Manuel López Obrador. La familia del escritor desmintió el contenido difundido por El Universal y acusó que la publicación incluyó fragmentos que no corresponden al texto original, además de rechazar señalamientos que consideraron ajenos al estilo y la ética del intelectual mexicano.
En una carta firmada por Beatriz, Araceli, Rubén y Felipe Sánchez Monsiváis, los familiares expresaron su indignación por la difusión de una versión que, según denunciaron, contiene agregados inexistentes. El punto más delicado fue la afirmación de que López Obrador habría vivido en la casa que Monsiváis compartía con su madre, una versión que la familia rechazó de manera tajante y pidió aclarar con pruebas verificables.
La controversia creció porque la entrevista atribuida a Monsiváis fue utilizada para alimentar una narrativa contra AMLO, justo cuando el escritor ya no puede confirmar ni desmentir lo publicado. Diversas voces del ámbito cultural, político y periodístico señalaron inconsistencias en el contenido, especialmente por el tono, las referencias y las afirmaciones personales que no coinciden con la forma en que el cronista solía expresarse públicamente.
Rafael Barajas, El Fisgón, fue uno de los primeros en cuestionar la versión y explicó que Monsiváis y López Obrador se conocieron muchos años después de lo señalado en la publicación. Su posicionamiento debilitó uno de los ejes centrales de la entrevista, pues contradice la supuesta convivencia temprana entre ambos, además de ubicar el origen de su relación en el contexto del Éxodo por la Democracia.
El montaje se les cae: la familia Monsiváis y voces públicas exhiben inconsistencias
El historiador Harim Gutiérrez también puso bajo la lupa el lenguaje atribuido a Monsiváis y advirtió que las respuestas carecen de la ironía, el sarcasmo y las referencias culturales que distinguieron al autor durante décadas. La publicación fue cuestionada no solo por su contenido político, sino por la falta de elementos documentales que permitan verificar su autenticidad, como audio, transcripción original o una versión íntegra de la época.
En esa misma línea, Héctor Zariñana cuestionó públicamente dónde están las pruebas que respalden la entrevista, mientras el Monero Hernández criticó con dureza la decisión editorial de difundir ese material. Sabina Berman también señaló que resultaba poco creíble una entrevista donde Monsiváis hablara con ligereza de su vida íntima, y Monero Rape ironizó sobre la torpeza de quienes intentaron usar el texto como arma política.
La presidenta Claudia Sheinbaum se sumó a las críticas contra El Universal y contra los comentaristas que replicaron la versión sin verificarla. La mandataria consideró que el episodio exhibe un deterioro grave en ciertos espacios mediáticos, al difundir narrativas sin sustento contra López Obrador y convertir rumores o materiales cuestionados en instrumentos de golpeteo político.
El caso terminó dejando bajo sospecha a quienes apostaron por una entrevista cuestionada para desacreditar a AMLO desde la derecha mediática. Lejos de dañar la figura de López Obrador, la maniobra terminó exhibiendo la desesperación de sus adversarios, pues la respuesta de la familia Monsiváis, analistas, caricaturistas y la propia Sheinbaum desmontó una operación que nació como ataque y terminó como boomerang.
Foto: Redes












