El precio de la gasolina descontrola a Trump; culpa a petroleras mientras Estados Unidos resiente el costo de su política energética

La tensión con Irán elevó los combustibles antes de que el tránsito marítimo comenzara a normalizarse en el Golfo Pérsico

Donald Trump ordenó al Departamento de Justicia investigar los precios de la gasolina en Estados Unidos, luego de reclamar que las grandes petroleras no han bajado el costo en estaciones al mismo ritmo que el petróleo crudo. La medida exhibe un nuevo flanco vulnerable para el mandatario, que intenta mostrar control sobre la economía, pero enfrenta un mercado energético que no responde a sus tiempos políticos.

El reclamo de Trump se produjo después de que los precios del crudo retrocedieran tras señales de distensión entre Washington y Teherán, así como la reanudación gradual del tránsito por el Estrecho de Ormuz. Aunque el presidente presume avances diplomáticos, el costo de la gasolina revela que su narrativa de control absoluto choca con una cadena energética más compleja.

Los precios al consumidor habían subido por la tensión en Medio Oriente y el cierre parcial de una ruta clave para el petróleo mundial. El golpe llegó directamente a los automovilistas estadunidenses, mientras Trump intentaba culpar a las petroleras por no trasladar con rapidez la caída del crudo a las bombas de gasolina.

La situación también tiene un fuerte componente electoral. El alto costo de vida se ha convertido en un problema para el Partido Republicano de cara a las legislativas de noviembre, mientras los demócratas buscan convertir los precios de la gasolina en evidencia de que la economía bajo Trump no está bajo control.

Aunque el suministro de petróleo y gasolina ha mostrado señales de mejora, los inventarios siguen en niveles bajos para esta época del año. Eso complica el discurso de Trump, porque no basta con exigir investigaciones o lanzar mensajes en redes para modificar de inmediato precios que dependen de refinación, reservas, distribución y demanda estacional.

La orden al Departamento de Justicia puede servir a Trump para presionar públicamente a las petroleras, pero también deja ver los límites de su gobierno. El presidente intenta presentarse como quien manda sobre el mercado, pero la gasolina le recordó que ni sus amenazas ni sus publicaciones bastan para controlar todos los efectos de su propia política exterior y económica.

Foto: Redes

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