Al menos 11 personas resultaron heridas la madrugada de este sábado 1 de agosto luego de la explosión de un camión bomba frente al comando de la Policía en Cúcuta, capital del departamento de Norte de Santander, en un atentado que incrementó la tensión en Colombia a seis días de la toma de posesión del presidente electo, Abelardo de la Espriella.
De acuerdo con el reporte preliminar de las autoridades, entre los lesionados se encuentran ocho elementos de la Policía Nacional y tres civiles. La explosión ocurrió en el barrio Tasajero, cerca de Cenabastos, el principal centro de abasto de la ciudad, donde durante la madrugada circulan decenas de vehículos de carga.
Las primeras investigaciones indican que el camión con explosivos pudo ingresar a la zona sin levantar sospechas debido al constante movimiento de transporte de mercancías. Tras la detonación se registraron nuevas explosiones en el mismo sector, situación que obligó a desplegar equipos antiexplosivos, cuerpos de emergencia y personal militar.
El estallido ocasionó daños en viviendas, comercios y vehículos cercanos, mientras las autoridades acordonaron el área para realizar inspecciones y descartar la presencia de otros artefactos explosivos.
El secretario de Seguridad Ciudadana de Norte de Santander, George Quintero, calificó el ataque como un hecho de extrema gravedad y confirmó que el saldo preliminar es de ocho policías y tres civiles lesionados, entre ellos una mujer que vendía café en la zona cuando ocurrieron nuevas detonaciones.
Hasta el momento ninguna organización ha sido señalada oficialmente como responsable. Sin embargo, las autoridades mantienen abiertas diversas líneas de investigación y anunciaron una recompensa superior a 32 mil dólares para quien aporte información que permita capturar a los responsables.
El ataque se registró mientras Cúcuta celebra sus tradicionales ferias y a menos de una semana de la investidura de Abelardo de la Espriella, quien asumirá la Presidencia de Colombia el próximo 7 de agosto en una ceremonia que, por primera vez en varios años, se realizará en Cali bajo un amplio dispositivo de seguridad integrado por alrededor de 11 mil soldados y policías.
La administración entrante ha adelantado que endurecerá la estrategia contra las organizaciones armadas y el narcotráfico, además de fortalecer la cooperación en materia de seguridad con Estados Unidos e Israel.
Mientras continúan las investigaciones, el presidente saliente, Gustavo Petro, permanece en Cuba, donde sostiene reuniones con el mandatario Miguel Díaz-Canel sobre la situación regional y la política de Estados Unidos hacia la isla.
El atentado ocurre en medio de un escenario de creciente violencia en Colombia, marcado por ataques con explosivos, emboscadas contra fuerzas de seguridad y atentados políticos que han recrudecido el conflicto armado durante los últimos meses. La transición presidencial se desarrollará ahora bajo un reforzado esquema de seguridad ante el riesgo de nuevas acciones violentas.
Las guerrillas han lanzado advertencias al presidente electo, que prevé romper con las negociaciones de paz que sostenía Petro con diferentes organizaciones armadas.
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