Una nueva jornada de ataques israelíes en Líbano dejó al menos 12 personas muertas este miércoles, en medio de un escenario regional marcado por la continuidad de las hostilidades entre Israel y Hezbollah y a pocas horas de una nueva ronda de conversaciones diplomáticas impulsadas por Estados Unidos. Los bombardeos alcanzaron distintos vehículos en zonas del sur libanés y en áreas cercanas a Beirut. La ofensiva ocurrió mientras Washington intenta sostener negociaciones para evitar una escalada mayor en la frontera entre ambos países.
De acuerdo con el Ministerio de Sanidad de Líbano, ocho personas murieron en ataques con drones sobre vehículos ubicados en una autopista costera al sur de Beirut, entre ellas dos menores de edad. Otras víctimas fallecieron en ataques aéreos registrados cerca de Sidón y en localidades del distrito de Tiro. Los bombardeos israelíes se extendieron más allá de las zonas habituales de combate, ampliando la tensión sobre áreas cercanas a la capital libanesa.
El ejército israelí aseguró que mantiene operaciones contra infraestructura vinculada a Hezbollah en el sur del Líbano y emitió órdenes de evacuación para habitantes de varias aldeas donde prevé nuevas acciones militares. Del lado libanés, Hezbollah confirmó nuevos ataques contra posiciones israelíes, incluidos operativos con drones kamikaze. El intercambio de ofensivas continúa pese al alto el fuego mediado por Estados Unidos anunciado semanas atrás, el cual buscaba contener el conflicto derivado de la guerra regional relacionada con Irán.
La tensión aumentó además tras la confirmación de la muerte de Ahmed Ali Balout, identificado por Israel como comandante de la fuerza Radwan de Hezbollah, considerada una de las unidades élite del movimiento chiita. Hezbollah reconoció el fallecimiento de Balout y lo presentó como uno de sus comandantes caídos en combate. Se trata de uno de los dirigentes de mayor rango muertos desde el inicio de la guerra, lo que ha elevado la presión política y militar sobre ambas partes.
El alto el fuego vigente desde abril contemplaba inicialmente un periodo de diez días, posteriormente ampliado por varias semanas ante la presión diplomática internacional. Sin embargo, los ataques recientes muestran la fragilidad de esa tregua y las dificultades para alcanzar un acuerdo duradero. Mientras Israel mantiene una zona de seguridad autoproclamada en territorio libanés, Hezbollah rechaza cualquier acercamiento directo con autoridades israelíes. Las hostilidades han continuado incluso en medio de las negociaciones impulsadas por Washington.
Estados Unidos será anfitrión esta semana de una tercera ronda de conversaciones entre representantes de Israel y Líbano con el objetivo de avanzar hacia un acuerdo más amplio de seguridad y estabilidad regional. Las reuniones se realizarán en Washington y forman parte de los contactos diplomáticos más relevantes entre ambos países en décadas. El nuevo ciclo de ataques ocurre justo antes de esas conversaciones y amenaza con complicar aún más cualquier intento de distensión en Medio Oriente.
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