Marcha ultranacionalista en Jerusalén obliga a palestinos a cerrar negocios y resguardarse

La visita de Itamar Ben Gvir al complejo de Al-Aqsa elevó la tensión en uno de los puntos más sensibles del conflicto

Residentes palestinos de Jerusalén oriental se encerraron en sus casas y comerciantes cerraron sus negocios por seguridad este jueves, mientras multitudes de judíos ultranacionalistas marcharon por zonas palestinas de la Ciudad Vieja. La movilización, realizada por el llamado Día de Jerusalén, estuvo marcada por consignas racistas contra la población árabe y por un fuerte despliegue de la policía israelí en la Puerta de Damasco.

La plaza, que normalmente funciona como un punto de comercio y tránsito para palestinos, quedó prácticamente vacía al inicio del desfile. Ante el riesgo de agresiones y enfrentamientos, habitantes de la zona optaron por resguardarse, mientras comerciantes colocaron candados en sus locales y suspendieron actividades antes de la llegada de los contingentes ultranacionalistas.

La marcha conmemora la captura israelí de Jerusalén oriental durante la Guerra de los Seis Días de 1967, incluida la Ciudad Vieja y sus sitios sagrados para judíos, musulmanes y cristianos. Sin embargo, el recorrido anual por barrios palestinos suele convertirse en un foco de tensión, especialmente por la presencia de grupos que reivindican el control israelí sobre toda Jerusalén y desplazan simbólicamente a sus habitantes palestinos.

Durante la jornada, participantes del desfile lanzaron consignas racistas y ofensivas contra árabes y musulmanes, bajo vigilancia policial. El episodio volvió a exhibir el clima de hostilidad que enfrentan los palestinos en Jerusalén oriental, donde una celebración nacionalista israelí termina alterando la vida cotidiana de comunidades que viven bajo ocupación y anexión no reconocida internacionalmente.

La tensión aumentó después de que el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, visitó el complejo donde se encuentra la mezquita de Al-Aqsa, uno de los lugares más sensibles del conflicto. Su presencia en el sitio, acompañada de gestos nacionalistas, fue vista como una provocación en un contexto ya frágil por años de guerra, altos al fuego inestables y disputas sobre el control de Jerusalén.

El conflicto por la ciudad sigue siendo uno de los puntos más delicados entre israelíes y palestinos. Mientras Israel considera a Jerusalén como su capital indivisible, los palestinos reclaman Jerusalén oriental como capital de un futuro Estado independiente, por lo que marchas como la de este jueves no solo son actos conmemorativos, sino demostraciones de poder que profundizan la tensión sobre el territorio.

Foto: Redes

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