En Puebla, el 51 por ciento de niñas, niños y adolescentes presenta carencia por acceso a servicios de salud, cifra que supera en 8.7 puntos porcentuales al promedio nacional, que se ubica en 42.3 por ciento. El dato forma parte del análisis de UNICEF sobre la situación de la niñez y adolescencia en México, el cual muestra que una parte amplia de la población menor de 17 años en la entidad enfrenta barreras para ejercer plenamente su derecho a la atención médica.
En este indicador, Puebla solo es superado por Chiapas, con 70 por ciento; Oaxaca, con 67.5; Guerrero, con 55.3; Michoacán, con 54.5; Hidalgo, con 52; y Veracruz, con 51.5 por ciento, lo que lo coloca entre las entidades con mayores rezagos en el acceso a servicios médicos para la población infantil y adolescente.
El acceso a la salud durante la infancia y la adolescencia no se limita a recibir atención cuando aparece una enfermedad. También incluye vacunación, consultas preventivas, atención materno-infantil, salud mental, diagnóstico oportuno y tratamiento médico, servicios fundamentales para el desarrollo y la prevención de padecimientos que pueden agravarse por falta de atención.
El análisis de UNICEF advierte que estas carencias están relacionadas con desigualdades estructurales que afectan con mayor intensidad a familias en situación de pobreza, marginación o con dificultades para acceder a infraestructura sanitaria. En Puebla, el dato refleja que más de la mitad de la niñez y adolescencia enfrenta limitaciones en un derecho básico, lo que amplía las brechas sociales desde las primeras etapas de vida.
Carencia alimentaria también rebasa la media nacional en Puebla
El rezago no se limita al acceso a servicios médicos. El informe señala que 24.2 por ciento de niñas, niños y adolescentes en Puebla presenta carencia por acceso a una alimentación nutritiva y de calidad, porcentaje superior al promedio nacional de 21.2 por ciento. La combinación de dificultades en salud y alimentación incrementa los riesgos para el desarrollo físico, emocional y educativo de la población infantil.
De acuerdo con el organismo internacional, estas brechas tienden a agravarse en comunidades rurales, indígenas o con mayores niveles de marginación, donde la distancia a centros de salud, la falta de personal médico, la disponibilidad limitada de medicamentos y los costos de traslado pueden impedir una atención oportuna. A ello se suman, en algunos casos, barreras lingüísticas y culturales que dificultan el acceso efectivo a los servicios públicos.
La ficha estatal de UNICEF señala que Puebla concentra aproximadamente 1.9 millones de niñas, niños y adolescentes, equivalentes al 29.4 por ciento de la población estatal. Además, indica que 62.8 por ciento se encuentra en situación de pobreza multidimensional y que 75 por ciento carece de acceso a seguridad social, lo que dimensiona la vulnerabilidad de este sector más allá del ámbito de la salud.
Aunque el estado presenta algunos indicadores favorables, como una cobertura de vacunación al primer año de vida de 81.5 por ciento y una asistencia escolar de 89.3 por ciento, el reporte advierte rezagos importantes en otros derechos esenciales. Entre ellos destaca la disponibilidad diaria de agua en las viviendas, que en Puebla alcanza solo 26.9 por ciento, muy por debajo del promedio nacional de 65.5 por ciento.
Las cifras muestran que el acceso a la salud de la niñez poblana no puede analizarse de forma aislada, ya que está estrechamente vinculado con la pobreza, la alimentación, la seguridad social, el acceso al agua y las condiciones territoriales. Cuando una familia enfrenta carencias simultáneas, aumenta el riesgo de que niñas, niños y adolescentes crezcan con enfermedades no atendidas, desnutrición, rezago escolar o menores oportunidades de desarrollo.
En conjunto, el informe de UNICEF coloca a Puebla ante un reto urgente: garantizar que la atención médica y la alimentación adecuada lleguen a la niñez y adolescencia que enfrenta mayores barreras sociales. El panorama exige fortalecer la cobertura de salud, la atención preventiva y los servicios esenciales, especialmente en comunidades donde la desigualdad aún limita derechos básicos desde la infancia.
Ilustración: Iván Rojas













