Puebla se posiciona como la tercera entidad con mayor incidencia de agresiones contra mujeres periodistas en México, al concentrar el 9.30 por ciento del total de los 43 casos registrados a nivel nacional, lo que la mantiene como uno de los principales focos rojos de violencia contra la prensa, de acuerdo con la organización Comunicación e Información de la Mujer, A.C. (CIMAC).
Este registro corresponde al periodo comprendido entre el 1 de diciembre de 2025 y el 28 de febrero de 2026, en el que la organización documentó al menos cuatro casos de agresiones contra trabajadoras de medios de comunicación en la entidad, evidenciando que los riesgos en el ejercicio periodístico persisten, particularmente para las mujeres.
A nivel nacional, la Ciudad de México encabeza la lista con 16.28 por ciento de los casos, seguida de Guerrero con 13.95 por ciento, mientras que Puebla comparte el 9.30 por ciento con entidades como Nuevo León y Veracruz, colocándose dentro del grupo de estados con mayor incidencia de violencia contra periodistas.
El informe de CIMAC detalla que las agresiones registradas son en su mayoría de carácter psicológico, con el 72.98 por ciento de los casos, lo que refleja una tendencia hacia formas de violencia menos visibles pero constantes. Le siguen las agresiones físicas, con 20.93 por ciento, así como las patrimoniales con 4.65 por ciento y las económicas con 2.33 por ciento.
Violencia diferenciada y perfiles más expuestos
El análisis también evidencia que las reporteras concentran el 44.19 por ciento de los casos, lo que las convierte en el grupo más vulnerable dentro del ejercicio periodístico, seguidas de las directoras con 32.56 por ciento y las fotoperiodistas con 4.65 por ciento, lo que apunta a una exposición directa en labores de cobertura e investigación.
En cuanto a los agresores, el informe identifica una diversidad de actores involucrados, entre los que destacan funcionarios municipales y civiles, con 16.28 por ciento cada uno; seguidos de funcionarios estatales con 13.95 por ciento y usuarios de redes sociales con 11.63 por ciento, lo que evidencia que la violencia se origina tanto en ámbitos institucionales como digitales.
Este escenario confirma que las agresiones no se limitan a un solo espacio, sino que se reproducen en distintos niveles, desde el ejercicio del poder público hasta entornos virtuales, ampliando el alcance de los riesgos para las periodistas.
El estudio concluye que la violencia contra la prensa se mantiene activa en el país, afectando de manera particular a mujeres periodistas, quienes enfrentan obstáculos estructurales para el desempeño de su labor en un contexto donde las agresiones continúan manifestándose bajo distintas modalidades, sin una contención clara.
Foto: Redes













