La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó las versiones difundidas por CNN sobre una supuesta operación de la Agencia Central de Inteligencia en México relacionada con la muerte de Francisco Beltrán, identificado como integrante del Cártel de Sinaloa. Durante su conferencia matutina, la mandataria sostuvo que es falso que agentes estadounidenses realicen operaciones encubiertas, armadas o unilaterales en territorio nacional, y afirmó que cualquier cooperación con agencias de Estados Unidos debe sujetarse al marco legal mexicano.
La polémica surgió luego de que CNN publicara un reportaje en el que vinculó a presuntos agentes de la CIA con la explosión de un vehículo en Tecámac, Estado de México, donde murió Francisco Beltrán, alias “El Payín”. La versión fue rechazada por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y también por la propia vocería de la CIA. El gobierno mexicano señaló esos desmentidos como prueba de que no existe una confirmación oficial sobre la supuesta operación.
Sheinbaum calificó la publicación como una pieza sensacionalista y cuestionó que un medio internacional presentara como hecho una versión que, según dijo, no tiene sustento. La presidenta consideró que el objetivo de esa narrativa es instalar la idea de que agencias extranjeras actúan dentro del país sin autorización del Estado mexicano. Para la mandataria, ese tipo de publicaciones buscan alimentar una percepción de intervención extranjera en asuntos de seguridad nacional.
La jefa del Ejecutivo explicó que sí existen permisos para personal de agencias estadounidenses, pero aclaró que estos se encuentran regulados por la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional. Señaló que dichos funcionarios trabajan principalmente mediante canales diplomáticos y en coordinación con la embajada de Estados Unidos. Insistió en que esa cooperación no implica libertad operativa para realizar acciones clandestinas o ataques contra personas en México.
Además del caso de CNN, Sheinbaum cuestionó otras publicaciones internacionales relacionadas con la estrategia de seguridad mexicana, al considerar que forman parte de una narrativa que intenta presentar al gobierno federal como incapaz o subordinado ante Washington. La mandataria sostuvo que existen sectores políticos y mediáticos interesados en deteriorar la relación bilateral. Desde su perspectiva, estas versiones buscan generar presión política y abrir espacio a discursos de intervención en México.
Pese a la controversia, la presidenta reiteró que su administración mantendrá la colaboración con Estados Unidos en materia de seguridad y combate al narcotráfico, siempre bajo los principios de respeto mutuo, cooperación y soberanía nacional. El episodio volvió a colocar en el centro del debate los límites de la cooperación bilateral en inteligencia. También evidenció la tensión entre los reportes de medios internacionales y la postura del gobierno mexicano sobre su estrategia de seguridad.
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