El PAN volvió a cerrar la puerta a una alianza con el PRI rumbo a las elecciones de 2027, en una nueva señal del desgaste que atraviesa el viejo bloque opositor. Jorge Romero, dirigente nacional panista, sostuvo que Acción Nacional competirá con candidatos propios y que la decisión no responde a diferencias personales, sino a cálculos electorales sobre el costo que tendría volver a aparecer junto al priismo.
La postura panista llega después de que Alejandro Moreno Cárdenas insistiera en mantener una gran coalición opositora para enfrentar a Morena en las gubernaturas y cargos locales que estarán en disputa. Sin embargo, Romero explicó que los estudios internos del PAN indican que una alianza con el PRI no necesariamente suma votos y, en algunos estados, podría restar más de lo que aporta.
El mensaje exhibe una fractura cada vez más visible entre dos partidos que durante años se presentaron como contrapeso común, pero que hoy enfrentan una profunda crisis de credibilidad, identidad y resultados electorales. Para el PAN, cargar nuevamente con la marca priista puede ser un costo difícil de defender ante un electorado que ya castigó al bloque opositor en procesos recientes.
Romero aseguró que Acción Nacional se considera actualmente la segunda fuerza política nacional y que cuenta con mediciones internas que lo colocan por encima de los 23 puntos de intención de voto. Con ese argumento, el panismo busca justificar una ruta propia, aunque el discurso también revela la disputa interna por sobrevivir sin depender del PRI ni repetir el esquema que terminó desgastando a ambos partidos.
El dirigente panista también informó que el partido adelantará sus procesos para definir perfiles rumbo a 2027. Según explicó, más de 10 mil personas se han registrado para participar en el proceso interno, que incluirá evaluaciones, encuestas, recolección de apoyos y foros. El PAN intenta vender esta estrategia como apertura ciudadana, aunque en el fondo busca reposicionarse tras años de alianzas contradictorias.
La ruptura deja al PRI en una posición incómoda y al PAN intentando reconstruir una identidad propia después de haber caminado junto al priismo. La oposición llega dividida, desgastada y sin una ruta común clara, mientras Morena conserva ventaja territorial y narrativa. El rechazo panista a la alianza no sólo golpea a Alito Moreno: también confirma que el bloque PRI-PAN enfrenta su etapa más frágil rumbo a 2027.
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