La gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, volvió a escalar su confrontación con Morena y el Gobierno federal al exigir la entrega del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por autoridades de Estados Unidos. La mandataria acusó que la administración federal evita hablar del tema de fondo y utiliza el Mundial 2026 para distraer a la ciudadanía de las tensiones con Washington.
Campos sostuvo que el Gobierno federal debería entregar a Rocha Moya y a otros funcionarios señalados, al afirmar que con ello se evitarían presuntos riesgos para el T-MEC y para la relación bilateral con Estados Unidos. Sin embargo, su discurso vuelve a colocarse en una línea delicada: usar las presiones de Washington como argumento político interno, aun cuando cualquier solicitud extranjera debe pasar por revisión jurídica y por los principios de soberanía nacional.
La gobernadora aseguró que Morena “defiende lo indefendible” y cuestionó la ubicación de Rocha Moya y sus supuestos cómplices. Pero su exigencia también exhibe el tono cada vez más estridente de una oposición que intenta presentarse como defensora del país mientras repite, sin demasiados matices, la narrativa de presión impulsada desde Estados Unidos.
En sus declaraciones, Campos afirmó que el Mundial 2026 estaría siendo utilizado para ocultar los problemas en la frontera y las advertencias de la administración estadounidense sobre comercio y seguridad. La acusación, sin embargo, coloca al evento deportivo como parte de una estrategia de distracción sin presentar elementos claros que sostengan esa relación directa.
El señalamiento ocurre en medio de una disputa política donde la derecha ha intentado convertir cada tensión con Estados Unidos en una oportunidad para golpear al Gobierno federal. Maru Campos busca aparecer como voz de firmeza, pero su postura corre el riesgo de normalizar que Washington marque la agenda interna de México en temas de justicia, seguridad y política exterior.
La mandataria también acusó recortes en participaciones federales que, según dijo, afectarían obras y otros rubros en Chihuahua. Con ello, Campos volvió a mezclar reclamos presupuestales, seguridad, extradiciones, Mundial y relación con Estados Unidos en un mismo mensaje político. Más que una propuesta institucional, su posicionamiento confirma la estrategia de una derecha que busca capitalizar el miedo a Trump y a Washington para confrontar a Morena.
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