La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llamó a Estados Unidos a no utilizar a México como tema de campaña electoral, luego de nuevos señalamientos desde Washington sobre seguridad fronteriza y tráfico de drogas. La mandataria sostuvo que la reducción del ingreso de fentanilo y la seguridad en la frontera son resultado de una cooperación bilateral, no de amenazas, presiones ni discursos antimexicanos usados con fines políticos.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum respondió a las declaraciones del secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, quien habló sobre la disputa de organizaciones criminales por el control de rutas en la frontera norte. La presidenta recordó que incluso Donald Trump reconoció recientemente avances en seguridad fronteriza y una disminución superior al 60 por ciento en el ingreso de fentanilo, lo que atribuyó al trabajo conjunto entre ambos países.
La mandataria subrayó que no puede hablarse de una frontera segura si no existe coordinación de ambos lados. En ese sentido, defendió que México ha cumplido con su parte en el combate al tráfico de drogas, al tiempo que insistió en que la relación con Estados Unidos debe construirse desde la cooperación y no desde discursos de presión que suelen criminalizar al país para alimentar campañas electorales.
Sheinbaum también reiteró la postura histórica de México contra la construcción de muros fronterizos. La presidenta planteó que la relación bilateral requiere más puentes de cooperación y no nuevas barreras físicas o políticas, especialmente en un contexto donde sectores de la derecha estadounidense utilizan la migración, el fentanilo y la seguridad como banderas electorales para trasladar responsabilidades hacia México.
México responde: cooperación sí, amenazas no
En el mismo bloque de temas internacionales, Sheinbaum se refirió al fallo de la Suprema Corte de Estados Unidos que permite al gobierno de Trump bloquear solicitudes de asilo en la frontera con México. Aunque reconoció que se trata de una decisión soberana de ese país, dejó claro que México continuará atendiendo a las personas migrantes que permanezcan en territorio nacional, ya sea mediante apoyo para su estancia o retorno voluntario.
La presidenta también abordó la investigación por la presunta participación de agentes de la CIA en un operativo realizado en Chihuahua. Sheinbaum advirtió que cualquier relación de autoridades mexicanas con agencias extranjeras debe pasar por el gobierno federal y cumplir con la Ley de Seguridad Nacional, con lo que marcó límites frente a posibles injerencias de Estados Unidos en tareas de seguridad dentro del país.
Por otra parte, la mandataria respondió al presidente electo de Colombia, Abelardo De la Espriella, luego de que éste declarara a los cárteles mexicanos como un objetivo prioritario de seguridad nacional. Sheinbaum pidió que Colombia atienda sus propios asuntos internos y sostuvo que las diferencias políticas entre proyectos de nación no deben convertirse en acusaciones o amenazas, sino en mecanismos de colaboración.
La presidenta recordó que México y Colombia mantienen desde hace años canales de cooperación entre sus fuerzas armadas, más allá del gobierno de Gustavo Petro. Con ello, Sheinbaum desactivó el tono beligerante de De la Espriella y colocó el debate en el terreno diplomático, frente a una derecha regional que busca convertir la seguridad en herramienta de confrontación política contra México y los gobiernos progresistas.
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