La Organización del Tratado del Atlántico Norte anunció en Ankara una serie de acuerdos de venta de armas por miles de millones de dólares, en una cumbre marcada por la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra sus aliados europeos. Los pactos buscan mostrar que los países integrantes de la alianza atienden las exigencias de Washington para elevar el gasto militar, aunque Trump volvió a exhibir su “decepción” con la OTAN y mantuvo abierta la posibilidad de reducir la presencia militar estadunidense en Europa.
Durante su encuentro con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, Trump afirmó que pudo haber boicoteado la cumbre si no fuera por su relación con el mandatario anfitrión. El republicano acusó a Reino Unido, Francia, Alemania e Italia de no respaldar lo suficiente la guerra impulsada por Washington contra Irán, pese a que Estados Unidos no consultó plenamente a sus aliados sobre un conflicto que golpeó a Europa en lo político y económico.
La presión de Trump se convirtió en uno de los ejes de la reunión, donde los socios europeos buscaron proyectar unidad y evitar una nueva crisis dentro de la alianza militar. Aunque el mandatario estadunidense sostuvo que no necesitaba ayuda de sus aliados, también reprochó que Washington ha destinado billones de dólares a la OTAN, un argumento que vuelve a colocar a Europa bajo la lógica de pagar más para sostener una arquitectura de seguridad dominada por Estados Unidos.
Rearme europeo bajo presión de Washington
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió los incrementos en gasto militar y pidió una “revolución” en la industria de defensa de la alianza, al advertir que el escenario internacional exige capacidades inmediatas. De acuerdo con reportes de la propia cumbre, los acuerdos alcanzan al menos 50 mil millones de dólares e incluyen compras de drones de vigilancia a la estadunidense Northrop Grumman y adquisiciones de aviones a la sueca Saab, lo que confirma el impulso al negocio armamentista en medio de la tensión geopolítica.
La estrategia también exhibe la dependencia europea de la industria militar estadunidense, mientras Washington exige mayor gasto y al mismo tiempo conserva influencia sobre las decisiones de seguridad del continente. La cumbre mostró que la presión de Trump no solo tensó a la OTAN, sino que terminó funcionando como palanca para acelerar compras de armamento y beneficiar al complejo militar-industrial, especialmente en un momento de fragmentación y burocracia dentro del sector de defensa europeo.
Pese a sus críticas contra aliados históricos, Trump anunció que levantará sanciones impuestas a Turquía por la compra de sistemas rusos S-400 y abrió la puerta a una posible venta de aviones F-35 a Ankara. El gesto hacia Erdogan contrastó con sus reproches a Europa y dejó ver una política exterior marcada por presiones selectivas, donde Estados Unidos castiga o premia a sus socios según conveniencias políticas, comerciales y militares, mientras la OTAN intenta contener nuevas fracturas internas.
Foto: Redes












