A 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Puebla y Tlaxcala siguen ligados a una de las tragedias que marcaron la historia contemporánea de Estados Unidos. De los cinco mexicanos reconocidos oficialmente entre las víctimas del World Trade Center, tres eran originarios de Puebla y uno de Tlaxcala, migrantes que habían llegado a Nueva York en busca de mejores oportunidades y que aquella mañana se encontraban trabajando en las Torres Gemelas.
Los poblanos eran Antonio Javier Álvarez, Antonio Meléndez y Leobardo López Pascual, quienes formaban parte del personal de Windows on the World, el restaurante ubicado en los pisos 106 y 107 de la Torre Norte. Álvarez tenía 23 años y trabajaba como parrillero; Meléndez, originario de Acatlán, tenía 29 años y era cocinero; mientras López Pascual tenía 41 años. Los tres iniciaban su jornada cuando, a las 8:46 de la mañana, el vuelo 11 de American Airlines impactó contra el edificio.
La historia de Tlaxcala quedó representada por Martín Morales Zempoaltécatl, de apenas 22 años y originario de Santa Catarina Ayometla. Había emigrado a Nueva York en 1998 y consiguió trabajo como chef asistente en el mismo restaurante. Su proyecto era aprender inglés, ahorrar y posteriormente regresar a su comunidad para construir una casa. Después de los ataques, su familia y amigos recorrieron hospitales y centros de atención con fotografías para intentar encontrarlo entre los sobrevivientes.
El quinto mexicano reconocido oficialmente fue Juan Ortega Campos, originario de Morelos, quien realizaba labores de reparto en el complejo. Sin embargo, la huella mexicana del 11-S podría haber sido mayor: registros consulares reunieron información sobre otros 11 connacionales considerados posibles fallecidos, entre ellos otros tres originarios de Puebla: Alicia Acevedo Carranza, Víctor Antonio Martínez Pastrana y Juan Romero Orozco. En esos casos no se reunieron elementos suficientes para incorporarlos oficialmente a la lista de víctimas reconocidas.
Hoy, los nombres de los tres poblanos y del joven tlaxcalteca permanecen inscritos en el Memorial del 11-S en Nueva York, junto a miles de personas que murieron aquel día. La memoria continúa abierta incluso un cuarto de siglo después: de las víctimas del World Trade Center, 1,099 permanecen todavía sin identificar, mientras las autoridades de Nueva York continúan utilizando nuevas técnicas genéticas para intentar devolver un nombre a los restos recuperados de la Zona Cero.
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