Arancel de 100% sacude a Europa por impuestos digitales que Washington busca frenar bajo presión de Trump

La disputa enfrenta soberanía fiscal europea contra presión económica de Estados Unidos

El gobierno de Estados Unidos volvió a elevar la tensión comercial con Europa luego de que el presidente Donald Trump amagó con imponer aranceles de 100 por ciento a todos los productos procedentes de países que cobren impuestos a servicios digitales de empresas estadunidenses. La advertencia apunta principalmente contra naciones europeas que discuten o aplican gravámenes a grandes tecnológicas de Estados Unidos.

El mensaje fue difundido por Trump en su red Truth Social, donde sostuvo que cualquier país que imponga ese tipo de impuesto recibirá una respuesta inmediata mediante aranceles sobre todos los bienes enviados al mercado estadunidense. La amenaza también busca anular o presionar acuerdos comerciales ya negociados, pues el mandatario afirmó que esas tarifas quedarían por encima de cualquier pacto firmado o en proceso.

El anuncio ocurre apenas un día después de que países de la Unión Europea dieran luz verde a un acuerdo comercial negociado con Estados Unidos el año pasado. Ese entendimiento establecía un límite de 15 por ciento a los impuestos aplicados a importaciones europeas, pero la nueva amenaza confirma que Washington pretende mantener abierta una herramienta de presión para condicionar decisiones fiscales de otros países.

Más allá de los aranceles, la ofensiva se dirige contra las llamadas barreras no arancelarias, como regulaciones europeas en tecnología y medio ambiente. Desde la Casa Blanca se acusa que estas normas dificultan las exportaciones estadunidenses, aunque para los gobiernos europeos forman parte de sus atribuciones para regular mercados, fiscalidad y actividad de grandes corporaciones digitales.

La advertencia también se suma a presiones previas contra Francia, país al que Trump amagó con imponer un arancel de 100 por ciento al vino si París no eliminaba su impuesto sobre servicios digitales. La estrategia vuelve a colocar al comercio exterior como mecanismo de castigo político, especialmente cuando otros países intentan cobrar impuestos a gigantes tecnológicos que generan ingresos fuera de su territorio de origen.

Con esta nueva amenaza, Estados Unidos reabre un frente de choque con Europa y exhibe una política comercial basada en presión, represalias y defensa de sus corporaciones tecnológicas. El conflicto no sólo involucra impuestos digitales, sino la disputa por quién puede regular a las grandes empresas globales sin enfrentar represalias económicas de Washington.

Foto: Redes

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