Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos y una de las figuras de la derecha republicana, descartó por ahora competir por la presidencia en las elecciones de 2028, aunque evitó cerrar definitivamente la posibilidad de buscar la candidatura en el futuro.
Durante una visita oficial a Colombia, el funcionario aseguró que actualmente no contempla una campaña presidencial y que concentra su atención en sus responsabilidades dentro del gobierno de Donald Trump.
“No tengo planes en este momento. Estoy 100% centrado en mis trabajos, porque tengo dos”, declaró Rubio, quien además de encabezar el Departamento de Estado ocupa el cargo de asesor de Seguridad Nacional.
La declaración ocurre mientras el Partido Republicano comienza a perfilar a quienes podrían disputar la sucesión de Trump. Rubio y el vicepresidente JD Vance aparecen entre los principales nombres mencionados para 2028, aunque el secretario de Estado decidió marcar distancia, al menos por ahora, de una posible candidatura.
Trump mantiene a Rubio y Vance entre sus favoritos
El presidente Donald Trump ha mencionado en distintas ocasiones a Rubio y Vance como perfiles capaces de mantener su proyecto político en la Casa Blanca.
“Pienso que JD y Marco como equipo serían muy difíciles de vencer”, afirmó Trump al referirse a ambos políticos republicanos.
El mandatario también ha evitado elegir públicamente entre los dos y ha destacado la relación que mantienen dentro de su administración.
El eventual relevo de Trump ya genera movimientos dentro del Partido Republicano, donde también aparecen otros nombres como Ron DeSantis, Ted Cruz, Tom Cotton, Sarah Huckabee Sanders y Brian Kemp.
Por ahora, Rubio sostiene que no busca competir en 2028, aunque su respuesta deja abierta la posibilidad de cambiar de posición conforme avance el escenario político estadounidense.
“No sé qué le depara el futuro”, agregó el secretario de Estado al responder sobre sus aspiraciones electorales.
La indefinición mantiene a Rubio dentro de la conversación sobre el futuro del Partido Republicano, incluso sin una candidatura formal. Su doble responsabilidad en el gabinete de Trump también lo coloca en una posición relevante dentro de la actual administración y de la disputa interna que comenzará a tomar forma rumbo a 2028.
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