El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, advirtió que una eventual agresión militar de Estados Unidos contra la isla podría abrir un escenario de violencia de consecuencias imprevisibles para la región. El mandatario cubano alertó que una acción bélica contra su país no solo afectaría al pueblo cubano, sino que también pondría en riesgo la estabilidad del Caribe y de América Latina, en un contexto marcado por nuevas acusaciones y tensiones diplomáticas entre La Habana y Washington.
A través de su cuenta de X, Díaz-Canel rechazó que Cuba represente una amenaza para algún país y sostuvo que la isla no mantiene planes ofensivos contra Estados Unidos. El presidente afirmó que las propias agencias de defensa y seguridad estadounidenses conocen la postura no agresiva del gobierno cubano, por lo que consideró que cualquier narrativa que busque presentar a Cuba como un peligro militar responde a una estrategia de presión política.
El mandatario señaló que Cuba ya enfrenta una agresión multidimensional por parte de Estados Unidos, en referencia al bloqueo económico, las sanciones y las distintas medidas de aislamiento aplicadas durante décadas. Desde esa perspectiva, Díaz-Canel defendió el derecho legítimo de la isla a prepararse y protegerse frente a cualquier amenaza externa, sin que ello pueda ser utilizado como argumento para justificar una intervención o una escalada militar.
Las declaraciones surgieron luego de que el portal Axios difundiera que Cuba presuntamente habría adquirido más de 300 drones militares y analizado posibles escenarios de uso contra instalaciones estadounidenses. Entre los objetivos mencionados por ese reporte aparecen la base naval de Guantánamo, buques de Estados Unidos y eventualmente puntos en Florida, información que elevó la tensión y provocó la respuesta inmediata del gobierno cubano.
La Habana denunció que ese tipo de señalamientos forman parte de una escalada política y mediática que busca instalar la idea de una amenaza cubana. El gobierno cubano sostuvo que las acusaciones y advertencias provenientes de Estados Unidos constituyen por sí mismas un factor de riesgo para la paz regional, especialmente en un momento internacional atravesado por conflictos armados, disputas geopolíticas y una creciente militarización del discurso diplomático.
El episodio vuelve a colocar en el centro la histórica relación conflictiva entre Cuba y Estados Unidos, marcada por sanciones, diferencias ideológicas y episodios recurrentes de tensión. La advertencia de Díaz-Canel busca fijar una postura defensiva frente a cualquier posible acción militar, pero también exhibe la fragilidad del equilibrio regional cuando las acusaciones de seguridad se convierten en herramienta política, con impactos que podrían rebasar las fronteras de ambos países.
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