Cientos de habitantes realizaron una peregrinación en el municipio de Chicomuselo, Chiapas, para conmemorar el segundo aniversario de la masacre de 11 personas ocurrida el 12 de mayo de 2024 en el ejido Nuevo Morelia. La movilización fue también un acto de memoria colectiva y exigencia de justicia, en un contexto marcado por la disputa territorial entre grupos del crimen organizado.
En el acto participaron integrantes de la agrupación Pueblo Creyente junto con la parroquia de San Pedro y San Pablo, quienes señalaron que la comunidad sigue viviendo bajo condiciones de violencia, miedo e inseguridad. Denunciaron una “violencia cotidiana” que ha golpeado la vida comunitaria, así como la persistencia de la impunidad en la región.
Los participantes expresaron que las víctimas se han convertido en símbolos de resistencia frente a la violencia y los procesos de despojo territorial. También reiteraron su rechazo a proyectos extractivos y al control de los territorios por actores armados, al considerar que estas dinámicas han profundizado la crisis social en la sierra chiapaneca.

En un pronunciamiento público, advirtieron que la violencia no se limita a Chicomuselo, sino que se ha extendido a otras comunidades del estado. Mencionaron hechos recientes en municipios como Nicolás Ruiz y Venustiano Carranza, como parte de un patrón de agresiones y vulneraciones a derechos humanos.
Asimismo, exigieron el reconocimiento oficial de las masacres ocurridas en la región y justicia para las víctimas de distintos hechos violentos. Pidieron el esclarecimiento de los asesinatos y el fin de la impunidad, incluyendo casos de defensores comunitarios y religiosos.
Entre sus demandas también destacaron la cancelación definitiva de la explotación minera en Chicomuselo y el cese de actividades que afectan el tejido social, como la venta de alcohol y drogas. Llamaron a frenar el hostigamiento, las amenazas y la criminalización de su labor pastoral y comunitaria, en un contexto de creciente tensión social.
Finalmente, hicieron un llamado a la organización comunitaria y a la unidad de los pueblos frente a la violencia, apelando a la defensa de la paz, la justicia y la dignidad. Las 11 personas asesinadas en 2024 fueron identificadas como Ignacio Pérez, Isidra Sosme, Teresita de Jesús Arrazate, Rosalinda Bravo, Alfonso Pérez, Yojari Belén Pérez, Dolores Arrazate, Azael Sánchez Escalante, Joel Escalante, Urbano y Brandi.
Fotografía: Redes













