Medio AmbienteNacional

AZCARM pide reforzar protección del lobo mexicano ante orden de Trump en EE.UU.

La organización pidió investigar y castigar la cacería y el envenenamiento de ejemplares, además de reforzar la vigilancia ambiental

La Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) llamó a fortalecer la recuperación del lobo mexicano ante la orden ejecutiva de Donald Trump que abre la puerta a reducir las protecciones de esta especie en Estados Unidos.

La medida firmada el 4 de septiembre instruye al Departamento del Interior estadounidense a determinar, en un plazo de 90 días, si el lobo mexicano (Canis lupus baileyi) y el lobo gris cumplen con los criterios para disminuir o retirar su protección bajo la Ley de Especies en Peligro. También contempla revisar las reglas para autorizar acciones letales contra ejemplares que representen amenazas al ganado.

Frente a este escenario, AZCARM advirtió que México mantiene pendientes dentro del programa binacional de recuperación, iniciado hace casi cinco décadas, y continúa lejos de alcanzar la meta de 200 lobos mexicanos en vida silvestre.

Su presidente, Ernesto Zazueta, señaló que la discusión también debe considerar la cacería, el envenenamiento, la insuficiente vigilancia y la falta de incentivos para comunidades y ganaderos que conviven con grandes depredadores.

El lobo no se salvará con discursos de indignación; se salvará cuando cada autoridad y cada sector haga la parte que le corresponde”, sostuvo.

Piden vigilancia, monitoreo y apoyo para comunidades

La organización planteó fortalecer la investigación y sanción de la cacería ilegal, proteger los territorios de liberación, conservar corredores biológicos y financiar el monitoreo científico mediante collares satelitales.

También pidió programas de prevención de ataques al ganado, compensaciones por pérdidas comprobadas, educación ambiental e incentivos económicos que permitan involucrar directamente a las comunidades.

Como ejemplo, AZCARM destacó la experiencia de los ejidos El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, en Tepehuanes, Durango, donde recientemente se liberaron ocho ejemplares después de años de diálogo y trabajo científico con la población local.

El programa de recuperación enfrenta además un reto genético: la población actual desciende de apenas siete ejemplares fundadores, por lo que zoológicos y centros especializados han desarrollado durante décadas estrategias de reproducción, manejo genético e intercambio de animales. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos reconoce la baja diversidad genética y la mortalidad causada por humanos entre las amenazas centrales para la especie.

Para AZCARM, el caso de Durango demuestra que la recuperación del lobo mexicano requiere combinar ciencia, vigilancia, participación comunitaria e incentivos, además de mantener la cooperación binacional frente a cualquier reducción de sus protecciones.

Fotografía: X

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