La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que el gobierno de Estados Unidos haya reconocido, dentro de su Estrategia Nacional para el Control de Drogas 2026, dos temas que México ha colocado de forma insistente en la agenda bilateral: la necesidad de atender el consumo de drogas como un problema de salud pública y frenar el tráfico de armas hacia territorio mexicano. El documento, firmado por Donald Trump, fue presentado como parte de una nueva ruta de Washington frente a la crisis de sustancias ilícitas.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum señaló que el planteamiento estadounidense resulta relevante porque incorpora elementos que México ha defendido desde años anteriores, especialmente la atención de las causas y la prevención. La mandataria subrayó que el consumo de drogas debe abordarse de manera integral, con campañas, intervención en escuelas y programas de salud pública, una línea que el Gobierno de México afirma haber impulsado dentro de su propia estrategia.
El canciller Roberto Velasco explicó que la estrategia fue elaborada por la Oficina Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca y que contempla acciones tanto sobre la oferta como sobre la demanda de drogas, particularmente las sintéticas. Entre los puntos de cooperación con México se incluyen el fortalecimiento institucional, la incautación de precursores químicos y la reducción de la capacidad operativa de grupos criminales, bajo principios de soberanía, responsabilidad compartida y cooperación sin subordinación.
Uno de los puntos más relevantes para México es el reconocimiento del papel que tiene el tráfico de armas desde Estados Unidos en la violencia vinculada al crimen organizado. Velasco sostuvo que reducir el flujo de armas hacia los grupos criminales también disminuye su capacidad de operación, por lo que este tema forma parte central del combate al tráfico de drogas y de la estrategia de seguridad bilateral.
La consejera jurídica de la Presidencia, Luisa María Alcalde, destacó que el documento estadounidense reconoce la dimensión interna del problema. De acuerdo con los datos citados por el gobierno mexicano, 73.6 millones de personas en Estados Unidos consumieron drogas ilícitas durante el último año, mientras que 48.4 millones padecen trastornos por uso de sustancias, cifras que muestran la magnitud del desafío en ese país.
Al contrastar esos datos con México, Alcalde señaló que la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025 reportó 3.8 millones de personas consumidoras de drogas ilícitas, equivalentes al 2.7 por ciento de la población. El gobierno mexicano presentó esta comparación como parte de su argumento sobre la responsabilidad compartida, al insistir en que la violencia y el tráfico de drogas no pueden explicarse sin atender el consumo en Estados Unidos y el flujo de armas hacia México.
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