El senador brasileño Flávio Bolsonaro aseguró que no recibió ayuda de los gobiernos de Donald Trump y Javier Milei para escapar de Brasil después de perder las elecciones presidenciales frente a Luiz Inácio Lula da Silva. Sin embargo, el excandidato se negó a revelar cómo organizó su salida hacia Estados Unidos, donde permanece junto con su familia mientras enfrenta investigaciones por presuntos delitos financieros.
En una entrevista con The New York Times, publicada este jueves 5 de noviembre, el hijo del expresidente Jair Bolsonaro afirmó que tomó la decisión junto con su esposa y rechazó que funcionarios extranjeros participaran en los preparativos. Cuando le preguntaron cómo logró abandonar territorio brasileño, respondió: “Me lo llevaré a la tumba”.
El político sostuvo que actuó por cuenta propia, aunque reconoció que algunos amigos en el extranjero pudieron animarlo a salir del país. Sus declaraciones contrastan con investigaciones periodísticas que apuntan a una posible intervención de personas cercanas a las administraciones de Estados Unidos y Argentina.
Reportan posible intervención de funcionarios de Trump y Milei
Según The New York Times, un funcionario de la Casa Blanca habría participado en la organización del avión privado que trasladó a Bolsonaro hasta Miami, mientras uno de los principales asesores de Milei lo habría recibido en el aeropuerto de Puerto Iguazú, Argentina.
El excandidato salió de Brasil el 27 de octubre, cruzó la frontera argentina y posteriormente viajó a Estados Unidos, con una escala en Guayaquil, Ecuador.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, negó que Washington organizara la fuga, pero reconoció que Trump autorizó el ingreso temporal de Bolsonaro al país.
Bolsonaro teme ir a prisión y cuestiona victoria de Lula
Durante la entrevista, el senador explicó que decidió abandonar Brasil después de visitar a su padre, Jair Bolsonaro, quien cumple una condena por su participación en un intento de golpe de Estado.
Flávio también reconoció que teme terminar en prisión por las investigaciones relacionadas con presunto lavado de dinero y corrupción, aunque rechazó haber cometido delitos.
Además, volvió a cuestionar sin presentar pruebas el resultado electoral que dio la victoria a Lula, al considerarlo “matemáticamente imposible”.
Pese a su salida del país, Bolsonaro no descartó regresar a la política brasileña y aseguró que volvería a competir por la Presidencia si se convocaran nuevas elecciones.
Mientras tanto, la participación de funcionarios extranjeros en su traslado continúa bajo cuestionamiento, ante las versiones contradictorias del propio senador, la prensa estadounidense y las autoridades involucradas.
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