La derrota republicana en las elecciones legislativas de Estados Unidos desató un intercambio de responsabilidades entre Washington e Israel por la guerra contra Irán, después de que el conflicto y el encarecimiento de los combustibles fueran señalados como factores del rechazo electoral al gobierno de Donald Trump.
El embajador israelí ante Naciones Unidas, Danny Danon, intentó deslindar a su país de la decisión estadounidense de atacar Irán, al sostener que Washington actuó por cuenta propia y que el gobierno israelí únicamente respaldó la ofensiva.
Sin embargo, esta explicación contrasta con las declaraciones que el secretario de Estado, Marco Rubio, realizó el 2 de marzo, cuando reconoció que Estados Unidos anticipaba una operación militar israelí y decidió atacar primero ante posibles represalias iraníes contra sus tropas.
Aunque ambas versiones pueden coexistir respecto a quién autorizó los bombardeos estadounidenses, exhiben una diferencia fundamental sobre el papel de Israel en el origen de la intervención militar.
Trump defiende la guerra pese al costo electoral reconocido por Vance
La controversia aumentó después de que el vicepresidente JD Vance responsabilizara al conflicto con Irán del fracaso republicano en las elecciones del 3 de noviembre.
Vance explicó que numerosos votantes reclamaban terminar la guerra, reducir el costo de vida, priorizar los intereses estadounidenses y modificar la relación de Washington con Israel.
Trump también reconoció que el aumento de la gasolina perjudicó electoralmente a su partido, pero defendió nuevamente la ofensiva y aseguró que tomaría la misma decisión para impedir que Irán desarrollara armamento nuclear.
La postura presidencial contrasta con el diagnóstico político de su vicepresidente, quien identificó precisamente esa intervención como una causa central de la derrota.
Los resultados electorales dieron a los demócratas el control de ambas cámaras del Congreso, intensificando las críticas a la estrategia militar estadounidense.
Mientras Israel rechaza asumir responsabilidad por las consecuencias económicas y Trump insiste en justificar la guerra, la propia administración estadounidense reconoce el costo político de una operación que sigue defendiendo.
Fotografía: Redes












